Qué mascarilla facial necesito y cómo se usan | El Comercio

  • Por:jobsplan

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01/2023

PILAR FONSECA

Cuando se han probado, lo más normal es que se repita. Las mascarillas faciales son uno de esos productos para cuidar la piel que gustan y pasan a la categoría de 'favoritos' en cuanto se prueban un par de veces. Se traducen en un momento de paz, de tranquilidad, un momento personal en el que hay que parar para que los principios activos de la mascarilla hagan su trabajo sobre nuestra piel. Y a veces ya sólo eso, poder parar un momento, es todo un regalo.

Hidratación, limpieza, luminosidad, las posibilidades de las mascarillas faciales son casi infinitas y hay que aprovecharlas al máximo.

Ahora que se piensa en comidas, cenas, encuentros o fiestas, apetece mucho más cuidarse y tener una piel perfecta para esos instantes y para recuperarse después de ellos.

Diez o quince minutos de parón para que actúe la mascarilla sobre la piel es un mimo que seguro que cualquiera se puede permitir y que es muy recomendable al menos una vez a la semana. Aportan beneficios a la piel sí, pero también al bienestar general.

¿Qué mascarilla elegir?

Elegir una mascarilla u otra va a depender de las necesidades de la piel en cada momento. El cutis no siempre va a necesitar lo mismo y esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de elegir un producto. En el mercado hay muchas opciones para escoger o incluso, hay quienlas hace en casa por sí mismos.

Se puede elegir distintas propiedades en función de las necesidades: limpieza en profundidad, hidratación, iluminación, atenuación de las arrugas más superficiales del rostro...

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Mascarillas limpiadoras: ayudan a limpiar el rostro en profundidad, suelen tener un efecto detox sobre la piel que absorbe impurezas y exceso de grasa, limpian los poros y suelen ser las más recomendables para pieles mixtas y grasas.

Se emplean para renovar la piel porque algunas provocan una exfoliación suave que ayuda a que después penetren más y mejor los principios activos que se utilizan para cuidar la piel del rostro y el cuello. Al limpiar en profundidad ayudan a que la piel oxigene más y mejor, recupera luminosidad en las pieles que parecen algo más apagadas y le aporta frescura y suavidad.

Mascarillas hidratantes: para las pieles secas son una de esas herramientas necesarias porque no sólo ayudan a incrementar la hidratación, sino que ayudan a evitar la pérdida de humedad, devuelve confort a la piel y evita la sensación de tirantez que a veces se produce.

Son muy recomendables para usar por la noche, sobre todo si se ha pasado una larga jornada al aire libre, al sol, practicando algún deporte o simplemente caminando. Reducen la fatiga y la congestión que se haya producido en nuestra piel durante el día, y su fórmula trabaja contra la deshidratación aportando agentes activos que ayudan a que se recupere el manto hidrolípico, que es la barrera protectora natural de nuestra piel.

Mascarillas iluminadoras: consiguen aportar al rostro ese brillo que se va perdiendo con el paso del tiempo. Las mascarillas iluminadoras son las más buscadas por las pieles maduras, pero también si la piel presenta signos de cansancio debido al estrés o a la falta de descanso puntual.

Para pieles cansadas o fatigadas son perfectas porque logran precisamente que esté más fresca, más descansada, más cuidada y más luminosa.

Mascarillas antiedad: no quitan años, pero sí consiguen que la piel del rostro se vea más joven y más densa, con menos arrugas visibles y minimizando los signos de cansancio. Son perfectas para pieles cansadas o envejecidas, porque suelen ser muy nutritivas. Aportan flexibilidad e hidratación más profunda con un extra de nutrición muy necesario para estos tipos de piel.

Mascarillas de efecto inmediato: estas mascarillas suelen presentar una concentración alta de principios activos por eso los efectos son más rápidos que las anteriormente mencionadas. Son perfectas para preparar la piel antes de un evento importante de carácter puntual o cuando un día se tiene el rostro especialmente cansado y/o apagado.

Amigas aplicandose una mascarilla facial/Krzysztof Szpil/Fotolia

¿Cómo aplicar la mascarilla?

Una vez seleccionada la mascarilla que necesita cada piel se puede optar por distintos formatos y texturas, desde los más clásicos como la crema o el barro, a las que vienen en formato velo que no se tienen que retirar con agua. Es una elección a gusto del consumidor que sólo depende de que la mascarilla se adecue al cien por cien, a la necesidad de la piel.

Se aplica o coloca sobre la piel limpia y normalmente seca. Muchas de ellas es muy recomendable utilizarlas por la noche, pero tampoco pasa nada si se hace en otro momento del día, cuando se pueda sacar de la agenda esos diez o quince minutos necesarios para que hagan efecto sobre la piel.

Y después de eliminarla, pasado el tiempo que indique el fabricante, hay que seguir con la rutina de cuidados habitual: sérum, crema, contorno de ojos,...

Para apreciar los resultados de las mascarillas es bueno ser constantes y repetir el proceso con cierta asiduidad. Es cierto que se trata de un producto muy agradecido y que los efectos se aprecian en la piel rápidamente, pero es mejor si se mantienen en el tiempo, la piel lo va a agradecer mucho.

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