Los micromachismos en Pokémon Sol y Pokémon Luna

  • Por:jobsplan

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03/2023

ADVERTENCIA: Este artículo es obra de una feminista (un poco) cabreada. Si vas a venir aquí a decir no sé qué del feminismo, a llamarme feminazi o a decir que lo que expongo aquí no tiene la mayor importancia, puedes cerrar esta ventana y seguir a otras cosas. Así, no nos hacemos daño. Para los demás, espero que lo disfrutéis.Los micromachismos en Pokémon Sol y Pokémon Luna Los micromachismos en Pokémon Sol y Pokémon Luna

Este lunes, por fin, me hice con Pokémon Sol. Ha sido una de las compras que más feliz me han hecho en los últimos años, y aunque no llevo demasiadas horas de juego, ya os puedo decir que no me sentía así con Pokémon desde hace mucho (y eso que me hizo mucha ilusión el remake de Rubí/Zafiro). Es increíble cómo me he sumergido en el mundo de Alola, cómo me he contagiado del espíritu y la magia de sus personajes, y cómo, con pequeños detalles, todo ha cambiado para que no sea la misma historia de siempre. Vuelvo a ser una niña. Una niña muy emocionada.

Sin embargo, hay otros aspectos del juego que no me gustan nada. Nada de nada. No tiene tanto que ver con la jugabilidad o con su historia. Se trata, más bien, de pequeños detalles que quizás muchos de vosotros hayáis ignorado, quizás hayan pasado desapercibidos porque son algo que no os afecta. Pero cuando una lleva tanto tiempo tirándose de los pelos por esos “pequeños detalles”, está pendiente de todo.

Ya me habían avisado antes de que me comprase el juego, pues una conocida se hizo con él pocos días antes y lo comentó. Así que ya iba con el ceño fruncido cuando inicié Pokémon Sol. ¿Que de qué estoy hablando? Vale, tenéis razón, estoy aquí haciéndome la interesante sin concretaros exactamente por dónde voy a salir esta vez. Bien, voy a hablar de los micromachismos de Pokémon Sol/Luna.

Los micromachismos en Pokémon Sol y Pokémon Luna

Pero, Tita Kysu, ¿qué es un micromachismo? Pues aunque suene a marca de juguetes de coches, tiene muy poco que ver con los juguetes, y es muchísimo menos divertido. Para que os hagáis una idea sencilla, sin llenaros la cabeza de conceptos extraños, el micromachismo puede entenderse como una práctica de violencia de género cotidiana y mucho más sutil que otras formas. Tan sutil, que puede pasar desapercibida sin dificultad, pero que sólo consigue perpetuar esas actitudes machistas contra las que las feministas (y los feministas, o aliados, como se sientan ustedes mejor definidos, que ahí no voy a entrar) luchamos día a día.

Para el niño, una mochila; para la niña, un bolso. Pequeñas diferencias que no deberían darse.

Desde que Nintendo, por fin, comprendió que muchos jugadores podrían sentirse más a gusto jugando con un personaje femenino, hemos tenido una versión chico y una versión chica de nuestro avatar en el juego. Cada generación ha tenido su estilo, pero, ¿queréis saber un dato curioso? Kris, de Pokémon Cristal, ha sido la única entrenadora que ha llevado mochila. Además de ser el primer personaje femenino de la saga. ¿Otro dato curioso? A pesar de que tiene hasta su personaje en el anime (Marina), en Pokémon HeartGold y SoulSilver fue sustituida por Lyra, una chica mucho más... ¿Femenina?

Desde entonces, y con una única excepción, todo personaje femenino ha llevado bolso. Algunos más grandes que otros, sí, pero bolsos. Salvo mi querida May/Aura/Haruka, que llevaba una riñonera de dudosa comodidad. Ah, sí, perdón, hay otra excepción, que es la que lleva a que mi enfado sea mayor todavía. Siendo sinceros, ¿creéis que es cómodo vivir las aventuras que vive un entrenador Pokémon... con un bolso? O un bolsito minúsculo, en el caso de Sol y Luna.

Para mí, Pokémon Go fue un avance en el sentido de que apenas había diferencias entre el entrenador y la entrenadora. Y ambos llevaban mochila. Por eso esperaba que en Pokémon Sol y Luna Nintendo siguiera por ese mismo camino y no diera un paso atrás tan torpe, forzado y feo. Claro que no todo queda en el bolso, y tenemos muchos más detalles que nos harán desear matar a alguien.

¡Objeto clave! Sólo para chicas, ¿vale?

Para empezar, el kit de maquillaje que queda como un objeto clave para una niña de ¿once? años. A cualquiera podrá parecerle una tontería, pero no lo es. Puede que nosotros, con ya una cierta edad, no veamos esto como algo reseñable, pero quizás en una niña de once años a la que le acaben de regalar el juego, le parezca algo muy importante. La estaríamos enseñando a maquillarse, a tener como algo clave en su vida la necesidad de maquillaje.

Esto no es más que otra prueba de que los japoneses son como son (machistas, enfermos, extraños. No todo es bonito y brillante en el País del Sol Naciente). Durante todas las generaciones de Pokémon hemos tenido pequeños detalles, como la extrema “feminización” de las chicas y la caída en tópicos típicos como “Me encanta ir de compras, ay qué pava soy”. Mirad, la forma de andar de mi personaje en Sol a veces me da vergüenza ajena. Lo peor es que Pokémon es para Japón sólo la punta del iceberg, pues hay juegos mucho más sumergidos en el machismo de los nipones... y es mejor que no lleguen al resto del mundo.

Lo que cabrea de Pokémon Sol y Pokémon Luna es precisamente eso, que es un juego internacional, muy esperado por grandes y pequeños, pero sigue teniendo la misma mierda – con perdón – que hace diez años. No hay duda de que Nintendo/Game Freak ha dado un paso de gigante, pero hacia atrás, y ahora tiene mucho camino por recorrer, si es que quiere dejar de dar tanto asquete en algunas cosas. Pero, bah, qué estoy diciendo... No deja de ser Nintendo.

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