El debate sobre si el caso de Anna y Olivia se puede considerar violencia vicaria

  • Por:jobsplan

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10/2022

A Anna, de un año, y a Olivia, de seis, las mató su padre, Tomás Gimeno, en Tenerife arrojándolas al mar. Desde ese momento el término violencia vicaria está en boca de todos, políticos, medios de comunicación, psicólogos y expertos, pero hay división de opiniones sobre el uso adecuado del término. Desde 2013, según datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género son 41 menores los que han sido asesinados a manos de sus padres, madres o parejas de estos.

Violencia vicaria, es un termino que popularizó la psicóloga clínica Sonia Vaccaro en 2012 referido solo a los casos de violencia machista. Ella lo define como "aquella violencia contra la mujer que ejerce el hombre violento utilizando como objetos a las hijas o hijos, para dañarla”.

Puede generar confusión

Según el planteamiento de Vaccaro, la 'violencia vicaria' solo afectaría a mujeres. "Es un planteamiento erróneo, pues el uso de los menores para hacer daño al otro progenitor es una conducta observada en hombres y mujeres, así como en parejas del mismo sexo", asegura la sexóloga Loola Pérez.

El forense Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno contra la violencia de género, dice que es un término antiguo y recalca que, "estamos viendo en los últimos meses que su uso no siempre se hace bien, se relaciona con agresiones puntuales, no con la violencia que sufren los niños y niñas a diario, y esto puede producir consecuencias que no son aceptadas por la comunidad científica, como es la alienación de hijos e hijas".

"La violencia vicaria no es violencia de género, se puede utilizar dentro de la violencia de género, pero también en otros contextos violentos cuando se anteponga una persona para ocasionar un daño a otra. Es lo que ocurre cuando alguien busca ajustar cuentas y secuestra a un hijo o a una hija de su objetivo y lo utiliza como forma de chantaje o para dañarlo directamente", asevera el forense Lorente, en un articulado publicado recientemente.

"Aunque su uso se relaciona con los casos de violencia de género que hemos conocido últimamente, especialmente con el terrible asesinato de Olivia y Anna, su planteamiento centra la idea de la violencia en el hecho en sí de la agresión, no en el contexto de la violencia del que surge. Su uso aparece cargado de neutralidad y facilita la confusión, pues se puede utilizar tanto para situaciones de violencia de género, como ha ocurrido en Tenerife, como para otras circunstancias violentas, como ha sucedido estos mismos días en el caso de la madre que ha asesinado a su hija Yaiza en Barcelona", añade Lorente. Yaiza de cuatro años fue asesinada por su madre en San Joan Despí, en Barcelona.

Los menores son víctimas en sí mismos

El debate sobre si el caso de Anna y Olivia se puede considerar violencia vicaria

Pérez, va más allá, y asegura, que "el termino correcto es filicidio por venganza (más concreto, referido a los hijos/as) o familicidio doblemente punitivo (como término general, engloba a los miembros de la familia en general), ya que estos términos nos permiten comparar estudios a nivel internacional. Violencia vicaria es un término ideológico y acientífico. Es decir, el filicido se usa para violencia a hombre y a mujeres no solo a mujeres como sugiere la psicóloga italiana.

"Hay progenitores que utilizan a los hijos para hacerse daño. Se ve a menudo en los juzgados de Familia. Esa conducta existe. No se trata de negar esa realidad sino de entenderla con rigor y no asociada exclusivamente a 'machismo' o al varón. Eso es imponer de facto un sesgo", dice Pérez que añade que "evaluar si un menor sufre riesgo de violencia por parte del progenitor o progenitora es una tarea crucial para su integridad. La infancia no es cuestión secundaria. Los indicadores al respecto deben ser rigurosos, no sesgados y no condicionar las herramientas de diagnóstico".

Por eso, pone el foco en otros asesinatos, cometidos tanto por padres como por madres, que no reciben la misma atención. En el caso de la niña Yaiza, su padre ha lamentado en una carta a los medios de comunicación que las instituciones no hayan “condenado unánimemente el crimen”.

"No debe haber víctimas de primera y segunda. Anna y Olivia son tan víctimas como Yaiza aunque le haya asesinado su madre, también sería familicidio, aunque bajo su punto de vista, no violencia vicaria. "Es injusto que unas víctimas reciban más apoyo y recursos de ayuda que otras, según como sean catalogadas dentro o fuera de un caso de violencia de género. Mientras que Beatriz Zimmerman sí puede asumir socialmente esa etiqueta y beneficiarse de los recursos disponibles, Sergio, el padre de Yaiza, no", aclara la sexóloga, y añade que eso puede ser bastante discriminatorio e insensible, especialmente teniendo en cuenta que han vivido algo muy parecido y terrible.

Este meollo conceptual nos lleva a un impacto práctico negativo porque no abordamos con garantías el sufrimiento de esas víctimas que son independientes. Por eso, reivindica la investigación, para poder prevenir este tipo de crímenes. El termino no pone el foco en las victimas como niño. Violencia vicaria solo va dirigido a la mujer y nos olvidamos que que los niños son victimas en si mismos no a través de su madre. Se puede usar por venganza pero hay que poner el foco en las dos partes", concluye Pérez.

"Hablar de violencia vicaria para referirnos a la violencia que sufren los hijos e hijas dentro de la violencia de género debe acompañarse de su mención explícita, y hablar de “violencia vicaria en violencia de género”, de lo contrario se volverá a ocultar el verdadero origen de esta violencia contra los niños y niñas, y se perderá el significado de una violencia caracterizada por la continuidad y constancia, no sólo por ataques puntuales", explica Lorente.

"No es un término legal pero si correcto"

Por su parte, el Observatorio Contra la Violencia de Género puntualiza que violencia vicaria no es un término legal aunque sí es correcto. "No es un término que figure en ningún texto legal, lo suelen utilizar los psicólogos pero es perfectamente correcto para indicar el daño causado a una mujer a través de las personas más cercanas a ella, como el último caso que hemos conocido de las niñas de Tenerife. Aunque no solo se refiere a los hijos, si se hace daño a la actual pareja de la mujer o a algún familiar eso también sería violencia vicaria”.

Es verdad, que este término se utilizó en el Pacto de Estado contra la violencia de género, aprobado en 2017, y prevé extender la protección de la ley a quienes hayan padecido violencia "como el daño más extremo que puede ejercer el maltratador hacia una mujer: dañar y/o asesinar a los hijos/as". Eso sí, no se debe usar como algo aislado, siempre debemos referirnos a violencia vicaria dentro de la violencia de género, dicen fuentes del Observatorio.

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