Cómo fabricar una mascarilla casera y otras soluciones ciudadanas frente al coronavirus

  • Por:jobsplan

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03/2023

SARA BORONDO

Poco a poco llegan los primeros aviones con los suministros médicos indispensables para hacer frente a la pandemia: respiradores para atender a los enfermos que están en las UCIs de los hospitales y material médico que proteja a quienes lidian con los enfermos de Covid-19.

Los primeros contagios peninsulares se registraron a finales de febrero, disparándose la propagación el 8 de marzo. Un día después comenzaron las acciones que afectan a la población. El primer paso lo dio el Ministerio de Sanidad al decretar la fase de «contención reforzada»; la Comunidad de Madrid ordenó el cierre de todos los centros educativos con entrada en vigor el miércoles día 11 y horas después el Gobierno central anunció la declaración del estado de alarma, según el Real Decreto 463/2020 que se publicó en el BOE el 14 de marzo. La circulación de la población quedó limitada desde el lunes 16.

Entonces ya resultaba evidente la falta de material de protección para el personal que trabajaba directamente con enfermos de Covid-19; sometido a una gran carga viral. Desde médicos y enfermeros a conductores de ambulancia, limpiadoras o celadores de los hospitales, pasando por las fuerzas del orden y el personal de supermercados, protagonizaron imágenes que revelaban su preocupante exposición. Se necesitaban mascarillas, batas, guantes y trajes que les aislaran con eficacia.

Todos los gobiernos estaban llevando a cabo intensas gestiones para la compra de este material, pero los ciudadanos confinados decidieron organizarse aportando sus respectivos conocimientos. Algunas empresas e investigadores universitarios se centraron en diseñar respiradores o buscar alternativas, mientras que otros recurrieron a la tecnología de impresión en 3D para fabricar pantallas que sirvieran de barrera física frente a las gotas expelidas por los enfermos. Por su parte, miles de personas ofrecieron sus ofrecían sus máquinas de coser para fabricar mascarillas. Estas redes de colaboración continúan funcionando a todo ritmo, coordinadas mediante grupos de WhatsApp, redes sociales o foros de Internet como '​Coronavirus Makers​'.

Respiradores

Algunos hospitales están probando la adaptación de las máscaras de esnórquel 'Easybreath' de Decathlon, que cubren toda la cara, para construir respiradores improvisados. Todo empezó cuando el médico italiano Renato Favero (de Lombardía, una de las regiones italianas más castigadas por la pandemia) contactó con la empresa italiana Isinnova para proponerles realizar una mascarilla respiratoria de emergencia utilizando la Easybreath. Los ingenieros de la empresa desmontaron el producto, lo estudiaron y diseñaron la válvula 'Charlotte', que se produce con fabricación 3D y sirve para unir la máscara con la máquina de oxígeno. Isinnova ha hecho públicos los planos para que quien desee pueda fabricar la válvula (siempre que sea sin ánimo de lucro).

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Decathlon ha bloqueado la venta del producto y ha donado unidades a los hospitales para que los utilicen. Este diseño de respirador de urgencia no está homologado y es necesario que el paciente dé su consentimiento para utilizarlo.

Impresión 3D de máscaras protectoras

Las compañías de impresión 3D y los 'makers' (denominación de quienes tienen en casa una de estas impresoras y llevan a cabo pequeños proyectos) se organizaron en pocos días para imprimir viseras protectoras con PLA (ácido poliláctico). A éstas se añade un lámina de acetato (PVD) transparente que protege al portador de las gotas que pueda emitir un enfermo con covid-19.

Actualmente, 'coronavirusmakers' cuenta con más de 13.000 voluntarios en toda España y 1.500 en Euskadi (particulares, empresas e incluso centros educativos), quienes han puesto sus impresoras 3D a trabajar en las viseras. Hasta la fecha se han fabricado más de 350.000 viseras, para lo que se han empleado 9 toneladas de material.

Los particulares y pequeñas empresas no son los únicos cuyas impresoras 3D echan humo. Algunas grandes marcas también se han puesto manos a la obra. Es el caso del Grupo Renault o la fábrica de Ford en Almussafes (Valencia), que ha establecido tres turnos de trabajo para 15 trabajadores, dedicados a la producción diaria de 300 máscaras de protección facial.

En Euskadi ha surgido también una comunidad maker centralizada en covideuskadi.net, que trabaja en viseras anti-salpicaduras (ya validadas por el personal sanitario) e investiga el desarrollo de respiradores. Según los datos de su web, hasta el 31 de marzo se habían entregado 20.530 viseras (2.747 en Álava, 10.222 en Vizcaya y 7.561 en Guipuzcoa).

Las comunidades de​ makers ​trabajan también en el diseño de piezas que se puedan incorporar a las manillas de las puertas para abrirlas utilizando el codo en lugar de la mano, de forma que no queden contaminadas por el virus.

Mascarillas y batas

Las mascarillas son ahora un bien muy buscado. Los expertos han pedido que las que realmente filtran el virus (marcadas como FPP2 y FPP3) se reserven para el personal sanitario, enfrentado diariamente a una carga vírica considerable. Con todo, dicho material sigue llegando a cuentagotas, debiendo sustituirse por mascarillas quirúrgicas de tela o papel. Estas últimas sirven para evitar que un enfermo contagie a otros, pero resultan poco útiles para los médicos por no ser herméticas ni estar provistas de filtro.

Ante la falta de suministros, algunas administraciones han optado por facilitar material a costureras domésticas para que fabriquen mascarillas y batas desechables de polipropileno. Entre los múltiples tutoriales que se pueden encontrar para confeccionar mascarillas de tela hay algunos de modelos elaborados como el de la academia de moda Asun Domínguez, de San Sebastián, con patrón incluido y en el que también se explica cómo hay que desinfectarlas para reutilizarlas.

Cómo fabricar una mascarrilla casera

Aunque las soluciones profesionales son las que más urgen, uno también puede confeccionarse su propia mascarilla tirando de material doméstico. Bien porque tengamos a algún enfermo en casa, bien para protegernos cuando debamos ir al supermercado. Estos son algunos tutoriales disponibles en internet:

● Mascarilla de acetato: Con una goma, un trozo de esterilla de yoga o similar, un portafolios de plástico duro transparente y una grapadora se puede elaborar una máscara antisalpicaduras.

● Mascarilla a partir de una gorra: Quien no tenga alguno de los materiales anteriores puede recurrir a una gorra, cinta americana y una funda de plástico transparente; el resultado una máscara menos aparente pero efectiva.

● Mascarilla con papel de cocina: La doctora en Biología e investigadora del CSIC, Beatriz Novoa, ofrece otro tutorial en el que utiliza papel de cocina o pañuelos de papel, gomas y una grapadora. En el vídeo, Novoa deja claro que esa mascarilla no protege del virus aunque sí «se lo pone un poquito más difícil».

● Mascarilla de tela: Quienes tengan unos conocimientos básicos de costura pueden optar por uno de los tres modelos propuestos en este vídeo, fabricados con retales.

Finalmente, otros tutoriales muestran mascarillas con mayor capacidad de protección, al permitir la introducción de filtros improvisados (desechables tras cada uso):

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