Vodka-Limón (2003): La dignidad quiebra el espinazo a la necesidad Alfonso Sastre y Eva Forest, in memoriam Leer LIBROS LIBRES FALLECE EDUARDO GALEANO, CRONISTA DE LOS NADIES ENLACES

  • Por:jobsplan

26

04/2022

Cuando ocurre algo malo bebes para olvidarlo, si ocurre algo bueno bebes para celebrarlo. Y si no pasa nada también bebes para que pase algo. CHARLES BUKOWSKI

ElCine-Club Al Filo del Tiempo inicia el año 2022 con el Ciclo Cine& Alcohol y los filmes: Vodka-Limón (2003), del armenio HinerSaleem; Leaving Las Vegas (1995), de Mike Figgis; First Reformed (2017),de Paul Schrader; y Druk (2020), de Thomas Vinterberg. El cine no essolo visible sino sensible, dice Rancière (1), y esolo prueba Vodka-Limón. Lo que no es apología del alcohol, ya que es unadroga como el café o cualquier droga blanda o dura: se trata del alcohol en surelación con el cine y como motivo de celebración, pugna o duelo, etc. Historiaque pasa en una de las tantas aldeas kurdas del Cáucaso en laempobrecida/devastada Armenia pos-URSS. Allí, damnificados de todas laspelambres intentan sobrevivir entre la dignidad, un pasado de genocidio y elfuturo anclado en la ilusión o los giros de algún familiar que emigró. En mediode un frío de muerte y al calor artificial del vodka, también cabe el amor, asíno sea a primera vista, ni tan tórrido, ni en condiciones socio/económicas/políticasdeseadas. Pero, también cabe el desamor producto de la nefasta influencia delcapitalismo (que lleva a la explotación de una artista por un pedófilo), la quearranca desde el primer Plan Quinquenal de posguerra de Stalin; desde la TripleAlianza tras las palabras de Churchill sobre ‘la expansión comunista’ con queadvertía a EEUU; desde la declaración, 12.mar.1947, de Harry Truman que seconvertiría en el texto de la Doctrina homónima: o sea, la apertura unilateralde la llamada ‘Guerra Fría’, a la postre más caliente/brutal que la I y la IIGM. (2)

Elplano/secuencia inicial, además de surrealista, parece una metáfora de laavalancha de desgracias que ocurren al interior del filme, todo de alguna formaalumbrado/iluminado por el alcohol, la fiesta, el humor (entre negro y áspero),el conflicto inter/extra/familiar, las secuelas de la guerra, el (mal llamado)fin del socialismo: a la postre, lo que se acabó fue cada uno de los gobiernossocialistas o comunistas (con excepción de Cuba, NorCorea, Nicaragua, pornombrar solo tres) arruinados, por un lado, a causa de pésimos gobiernos y, porotro, a causa del intervencionismo descarado o velado de EEUU e Inglaterradesde la Era Stalin. A quien, si bien no podría nadie defender del todo,tampoco es el único ni el principal responsable de la debacle soviética tras laII GM, como quiera que también incidió la hipocresía política de Francia eItalia, cuyos respectivos PC fueron al inicio socios y luego traidores a lacausa soviética por voltearse a favor de la injerencia gringa en asuntosinternos. Y el plano/secuencia deja ver una cama que desciende por la nieve aalta velocidad, al parecer por inercia, hasta que se ve que está siendo tiradapor una camioneta. El viejo músico, que viene a acompañar un entierro, se quitalas prótesis dentales, coge su flauta y se pone a tocar.

Plano/secuenciametáfora de la vertiginosa caída de la URSS en distintas épocas: protagonizadaspor Kruschev, Gorbachov, Yeltsin, los tres alegres compadres del alcohol, peroantes, borrachos consuetudinarios (como en Fosa Común lo fueron José ManuelMarroquín, Guillermo León Valencia, Virgilio Barco y quién sabe cuántos más noreportados como tales). Quizás esta no sea la intención primigenia de Hiner Saleem,pero cabe recordar que el arte no obedece a intenciones, sino que produceefectos. Y los efectos son más producto de las afinidades electivas delespectador y de su inconsciente, de su relación con el mundo, que de unaracional/consciente elaboración mental y/o artística del cineasta kurdo.

Una delas primeras muestras de lo visible asociado a lo sensible, la da un personajesecundario: el chofer de bus que, siendo armenio, canta en lengua francesa.Como quien recuerda a Charles Aznavour, célebre cantante galo de origen armenioy llamado en realidad Shahnourh Varinag Aznavourián Baghdasarian, el ‘Embajadorde la Chanson Française’. Tal chofer da los primeros indicios diegéticos,propios del filme, sobre la presencia del amor a fin de disipar la ausenciahumana. En efecto, quizás él sí se haya enamorado a primera vista de Nina, lamujer que administra el expendio de vodka-limón, a la vez restaurante, queregenta un vulgar mercachifle. Por eso, cada vez que sube al bus, no le importaque ella le diga que pagará ‘la próxima vez’, hasta que ya no haya próxima vezy, entonces, en su favor acuda el chapulín más blanco que colorado de nombreKamo, quien le paga cinco dólares por la deuda de Nina. Cuando ya es evidenteel acercamiento de ambos, el chofer tira por la ventana el casete cuya cinta,por efecto del aire, se destroza. Así ha terminado un amor que fue urdido deforma unilateral, alimentado por el platonismo, sin asidero real y cuyodesencanto viene a ser el resultado de la imposibilidad de programar lossentimientos ajenos. Tal como lo plantea A. Kluge en su cuento sobre elnazismo, Un experimento amoroso. (3)

Frentea la foto de su mujer, muerta, le cuenta que ‘están todos bien’ (4); mástarde, la imagina que lo mira mal cuando Nina le dice ‘Merci’: al recobrar sugesto habitual, Kamo deja ver que para todo se necesita dinero hoy, máxime sise ha pasado del socialismo al capitalismo: para pagar gas, luz, agua. ‘Ya noes la URSS’, dice. Detrás de ese otro signo de surrealismo, Saleem permitecomprobar el empobrecimiento del Kurdistán y la pérdida de horizontes delpueblo tras doce años de independencia y capitalismo. Lo mismo que pasa enKazajistán, país que hoy vive un golpe, una dudosa ‘revolución de colores’ aupadapor los gringos (5):comola húngara de 1956, la del Mayo/68 francés, la checa de 1989, la polaca delsindicato ‘Solidaridad’, 1980, la china de la Plaza Celestial, también del 89,la Perestroika, reforma para liberalizar la economía, potenciar el desarrollodel país y ‘su democratización’ tipo occidental, y la Glásnost, ‘apertura’ o‘transparencia’ para generar polémicas internas libres y abiertas entreciudadanos sobre temas socio/políticos: en suma, el nocaut inicial para el finde la URSS, 1991. Y, cómo no, la ‘Primavera Árabe’ del Egipto de Mubarak, el25.ene.2011, ‘revolución’ que hoy el régimen de Abdelfatá Al Sisi se empeña enno recordar (6) y ahoraquiere armar a Egipto hasta los dientes, con sus compras a Italia, Alemania yRusia. Aun así, el presupuesto militar egipcio, el 1.2% de su PIB, se quedacorto frente al PIB de los países que le compran sus armas a los EEUU: ArabiaSaudita, 8%; Irán, 2.3%; Turquía, 2.7%. (7)

Luego,Kamo le pide perdón a su difunta mujer porque necesita vender la TV. Ya havendido su armario, así como su ropa de ex soldado. Por el mueble pidió US$ 30y le dieron diez. Por el TV, luego del cantaleteo del cliente, le dice: ‘unaganga, US$ 150’. ‘No, muy caro. US$ 100’. Más tarde, le dan ‘no más de US$ 80’.Y por su uniforme, a los clientes de siempre, les pide US$ 20: recibe US$ 8. Elesposo de Nina murió en 1994. Ella, mujer madura, no vieja, tiene dos hijas: lamayor, vive en Kazajistán. Zine, la más joven, es su compañía y consuelo, asíignore de qué vive fuera de lo sabido: es artista/pianista, toca en unrestaurante, sin salario, por propinas. Como en cualquier Carulla de FosaComún. ‘Tengo tres hijos’, dice Kamo, ser con simpatía y carisma muy evidentes:Guje, vive en Samarcanda. Kamo hijo, en Alfaville, Francia; (8) yDilovan vive en Kurdistán, pero sin trabajar. Los personajes del filme exhortanen silencio a Proust: “Nuestra personalidad social es una creación delpensamiento de los demás”. (9) Los personajesficticios, dejan de serlo por el grado de verosimilitud alcanzado en sufactura, proceso y desarrollo narrativo, hasta tornarse casi de carne y hueso,en tanto cargan una verdad. Pero, no una verdad objetiva ni objetivable, sinouna perceptible, la de artistas, poetas y escritores, antes que otrademostrable, la de jueces, abogados y políticos.

En unasecuencia posterior, el dueño del negocio llega donde Nina y le pregunta sobrelas botellas vendidas: ‘17’, dice ella. ‘Ah, ese es un buen comienzo’, señalala hipocresía del comerciante. Y le suelta enseguida la estocada final: elnegocio no está dando lo que se espera y, además, hay que cerrar el restaurante.Alrededor de esta situación, hay que decir que el alcohol sirve para cuasipaliar un intento de homicidio. Mientras tanto, el viejo Kamo mastica suamargura cuando va al correo, luego de un difícil viaje en el que él y suacompañante, terminan por perder sus ‘tapetes’ que simulan cojines cuando lamoto se va sola, y ve cómo su hijo, de quien espera un hipotético giro, antes,le pide dinero. El desencanto tiene cara de discreción. La vida te dasorpresas, siempre te dará sorpresas la vida, máxime si estás dentro delcapitalismo. El que, como en el caso de Zine, cobra dividendos dramáticos peroque, gracias al cineasta y al manejo actoral, logra tomar distancia, de ciertaforma brechtiana, para que tanto ella, su querida madre, el espectador, nosalgan por completo desinflados ni, mucho menos, abatidos o consternados.Aunque en breve se pase del humor ácido al patetismo triste.

Vodka-Limón (2003): La dignidad quiebra el espinazo a la necesidad Alfonso Sastre y Eva Forest, in memoriam Leer LIBROS LIBRES FALLECE EDUARDO GALEANO, CRONISTA DE LOS NADIES ENLACES

Enefecto, la joven artista/pianista Zine, solo recibe del pedófilo que la explotadiez dólares, mientras ella le ha pedido, por sus travesuras, nada jocosas sinojodidas, US$ 40. Él, con un descaro que raya en el (mal) cinismo, le dice quele dio comida y chocolates y que, además, ‘hasta tu ropa interior es mía’: sinque esto necesariamente implique que el viejo obsceno sea travesti o‘cross-dresser’, como se dice ahora del que se viste/porta en el génerocontrario al que nació. (10) Lo que no admiteduda: es un cabronazi. Después de zarandearla y escupirle sandeces, se sube asu carro, lo prende y arranca a toda velocidad. La pianista y prostituta, estopor falta de un trabajo digno, víctima de la humillación y la ofensa, mientrasregresa a casa, se acicala un poco para no llegar adonde su madre tandesastrada. El paisaje, sin embargo, no puede ser más desolador/demoledor,ejemplo triste de la condición humana sometida al ejercicio quizás más antiguo,pero el más renovado por efecto del capitalismo. El mismo que degrada al máximopor vía de la explotación sin freno ni ética y en el que, claro, la nada gratificanteactividad prostitucional no tiene posibilidad de emancipación. Y es que detodos los ‘trabajos humanos’ referidos por Marx es el único en el que lo que sevende es justo lo que no se vende en ningún otro trabajo. La prostitución es elúnico oficio en el que el alquilar una o varias partes del cuerpo se prohíbe entodos los demás. Así, se separa del resto de ‘trabajos humanos’ de los quehabla Marx en el Tomo I de El Capital. (11)

Y esos‘trabajos humanos’ fueron los que dejaron de realizarse en la URSS, durante laépoca de Stalin, y, por injerencia gringa, pero también de Inglaterra, pasarona normalizarse con la llegada de la ‘apertura’ (como la de Fosa Común conGaviria) y la ‘transparencia’, de la era Gorbachov, hasta quedarse a partir delfin de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, cuando luego de que enseptiembre se reconociera la independencia de Estonia, Letonia y Lituania y lasde otras repúblicas se fueran dando, Gorbachov, primero reclamara autoridad, esdecir, fascismo disfrazado de buenas intenciones, y luego, el 8.dic.1991,proclamara a los cuatro vientos la disolución de la URSS. Todo ello, enrealidad arranca desde Stalin y sus salidas y reacciones poco lúcidas, pese asu apariencia de gran ‘estratega militar’, referido por Isaac Deutscher en subiografía política de quien fue líder desde 1924, a la muerte de Lenin, hastasu propio deceso en 1953: Josef Stalin o Iósif Vissariónovich Dzhugashvili.

En eselapso, no era nada fácil establecer cómo respondía el pueblo soviético a lasexigencias, mezcladas no pocas veces con arbitrariedades, del político nativode Gori, Georgia, ni cuáles de ellas respondían a las necesidades de la mayornación de la Tierra o tantas otras apenas a las imposiciones del régimenestalinista. Quienes sobrevivieron a la batalla de Moscú y a la ocupación nazide Leningrado, así como los ganadores en Stalingrado y Berlín, luego de matar asiete millones de alemanes (mientras estos habían liquidado ya a 23 millones derusos), eran presas del optimismo hacia el futuro al volver a sus hogares. Alver las ciudades en ruinas y las aldeas en brasas, eran conscientes de lamiseria de sus vidas, el empobrecimiento y la represión que debieron aguantaren épocas de paz y debido a ello, habían tomado la decisión de buscar un paísmás libre, menos infeliz. Pero, ante la evidencia, entendieron que solo graciasal esfuerzo, la lucha, el agotamiento, podrían reconstruir los cimientos de lavida en común y pocas veces podían reconocer cuáles decretos favorecían al‘bien común’ y cuáles apenas iban a favor de su buro/auto/cracia. Stalin, porejemplo, escondía la cifra real de muertos en la guerra y la cifraba en tansolo siete millones. Así, de paso, impidió al pueblo hacer el recuento de lasbajas pues intuyó en ello un peligro para él mismo: si hubiera permitido saberla verdad, aquel habría insistido en descubrir las razones de los hechos,incluyendo las fallas y cagadas y los (malos) cálculos del propio líder ruso.

Aun así,hay que decir que no todo el drama lo protagonizó él solo: en auxilio delrecurrente ‘divide y vencerás’ gringo, vinieron en tropel hechos como loscastigos a civiles que el enemigo, la Alemania nazi, había obligado a trabajoforzado; luego, los soldados acusados de traidores por desobedecer a Stalin:jamás debieron dejarse coger vivos por los nazis; otra vez los civiles porcolaboracionistas. Lo que recuerda las reyertas entre fosacomunianos,guerrillas y paras. Ahora bien, Stalin ya había ordenado deportar a diversasnacionalidades por ‘traición’: a los tártaros de Crimea, a loschechenos/ingush, a los alemanes del Volga, obligados a dejar su suelo natalpara terminar en los desiertos/estepas siberianos, y (no) por último a los ucranianosque corrieron con ‘mejor suerte’ pues como eran demasiados se les cambió eldestierro y la cárcel por servidumbre. Los castigos sin límite, obedecían acontrolar la audacia de quienes habían vuelto de la guerra con ideas de cambioy reformas para la URSS. Para terminar, se incluyen dos hechos claves, en estacolumna de La Fábrica de Sueños: 1. El Plan Marshall ofreció ayudar alos gobiernos que luchaban ‘contra la pobreza y el caos legados por la guerra’,lo que resultaba muy atractivo incluso para los comunistas eurorientales. 2.Los gringos querían ‘rehabilitar’ la economía germana y desechar los reclamosde la URSS, Checoslovaquia y Polonia contra Alemania ‘por daños de guerra’,como ya lo habían hecho tras el Tratado de Versalles. (12) Yavendría el (sucio) Plan Dawes.

Apropósito de Stalin, se refieren aquí dos hechos vinculados con sudesprestigio, el causado, ya se dijo, por Churchill, es decir, Inglaterra, yluego por los distintos gobiernos de EEUU: 1. El filme La muerte de Stalin (2017,Netflix), de Armando Iannucci, basado en el cómic The Death of Stalin,de Fabien Nury y Thierry Robin, con guion original del primero. 2. El filme (demoda) Don’t Look Up (2021, Netflix), de Adam McKay, con LeonardoDiCaprio y Jennifer Lawrence en los roles principales. El de Iannucci, muestrala excelente memoria de los gringos para enrostrarle los defectos, daños ymonstruosidades al ‘enemigo’, pero una absoluta amnesia para hallar los suyos yhablar de forma abierta y autocrítica. No saben, por fortuna, que el día quehagan un filme similar van a hacer la taquilla nunca soñada. No solodesvirtúan/estigmatizan a quien se les ocurre, Stalin, Beria, Malenkov,Kruschev, Molotov, etc., sino que además se lucran con ellos y alteran el statuquo orbital, sin que ningún otro país diga nada sobre su ‘Industria Cultural ydel Entretenimiento’, su corrupta e interesada propaganda mediática heredada delos nazis (“miente, miente, que algo queda”); esta, la misma que, en palabrasdel libertario Julian Assange es la que desde hace más de 50 años, con susmentiras pasadas por verdades irrefutables (Fake-News) produjo todas lasguerras. Entre EEUU e Israel y el judío/alemán Jacob Rothschild, ‘dueño’ del96% de la información que, en un 80%, se da sin estar confirmada. Dichaespeculación es la que alimenta esa otra especulación que genera el capitalismocon su ‘sociedad de mercado’, su Bolsa de NY, su Wall Street, lo que de suyolleva la explotación de la mayoría por unos pocos cabronazis: ‘filántropos’,banqueros, políticos de todas las pelambres, que provocan división, protestas yguerras por doquier, para luego obtener las mayores utilidades a costillas delos pueblos.

Nomires arriba, es en verdad Mira hacia abajo y obedece, sise considera que esta comedia es más bien una parodia: imitación de algo que nose concreta o es vaga en exceso; y bufa: busca ser graciosa, pero resultagrotesca por ridícula e inspira más desprecio que risa. La recurrencia obsesivadel cine gringo a tramas apocalípticas, solo muestra su incapacidad paraenfrentar con ética política y responsabilidad histórica el presente. Eso loreflejan dos filmes de McKay: The Big Short (2015), afán por explicar elcrack financiero, causado por la burbuja inmobiliaria, de 2007, y Don’t LookUp, con la misma fórmula: que la miseria ética de los descarados es lo quelleva a desastres por superar. Así, si ellos murieran, los demás podríansalvarse y retornar a su existencia dichosa. Error de cálculo pues losproblemas colectivos no surgen por la estulticia individual en un sistemaeconómico tan plagado de contradicciones. No, una sociedad, capitalista,necesita de los tontos para sobrevivir y prolongar su vigencia.

No hayotro Sistema que se alimente tanto de las crisis. El cretinismo de burgueses yélites, supeditados a la obediencia incondicional, es la única razón aceptablepor dicho Sistema y la hecatombe su único efecto digno de elogio. Por ello,aunque sus fines parezcan nobles, No mires arriba deviene caricaturavuelta contra sus creadores, dado el carácter de pastiche, panfleto, ardidgrotesco del material y de sus ataques explícitos: el identitarismo con el queJanie Orlean parece burlarse de Trump, termina siendo una burlapatriarcal/machista para demeritar a la mujer como dirigente. Como le pasó alplutócrata (sin plata) llevado al poder por el sistema financiero (hoy elegidopor la Big-Pharma, caso Biden) bajo el mote del ‘primer presidente negro deEEUU’: el que más bombas soltó en un solo año contra siete países invadidos.Para terminar, no hay ni habrá capitalismo ético ni político por democrático,mientras siga apelando al miedo, al fascismo, a la violencia, en el cotidianode los pueblos. No habrá paz ni sosiego en un mundo donde el que trabaja latierra es el que menos recibe; donde la protesta es criminalizada y laobediencia premiada; donde se maltrata/descuida a niños, se mata a jóvenes y seignora a viejos; donde el aparato de muerte, no sistema de salud, no cumple nicon la fórmula de los ancianos; donde la educación dejó de ser pública paratornarse la más débil fortaleza de poderosos e ignorantes; donde solo haydivisión de clases y/o exterminio de población; donde la riqueza que produce lamayoría la monopolizan unas pocas familias. El meteoro que está por caer sobrela Tierra, ya llegó y se llama Capitalismo. La hecatombe está a las puertas delos ricos de Hollywood, lo cual hace que sus filmes apunten a que todos mirenhacia abajo y obedezcan sin chistar a riesgo de ser detenidos, desaparecidos oexterminados, sin consideraciones, por los dueños de las vidas de los demás.

Lamadre, Nina, en un ambiente algo distinto, al menos desde la apariencia, máscálido, espera frente a una ventana a su hija Zine. Un travelling (“Todotravelling es una cuestión de moral”, recuerda el nonagenario Godard), lento,de izquierda a derecha, desemboca en ella. Esa artista que podría ser una‘artista del hambre’ kafkiana, pero no, termina por mostrar que, pese a laproximidad, dos seres no hacen más que reproducir al infinito la extrañaparadoja existencial: tan lejos, tan cerca. Aquella persona que está lejos deotra puede estar muy cerca, más cerca de lo previsto por la convención,mientras la que está más cerca puede estar tan lejos como el más soñado tesoropor el empobrecido o el más grande sueño para el enamorado. Quizás el propiocineasta kurdo iraquí no sea consciente de ello, pero el cine aparte de ser elarte de lo visible es el arte de lo sensible; por otro lado, en el arte nadaresulta como se ha planeado y las verdades no son más que ilusiones, ejércitosmóviles de metáforas, monedas ya no consideradas eso, sino metal. (Nietzsche) (13) Asíque nadie se sorprenda por lo que el espectador perciba de los personajes ohechos narrados por Saleem: al cabo, ellos se identifican en mayor o menorgrado según sean las experiencias vitales o culturales de uno y otros; o laempatía sensorial, v. gr., con el chofer que canta Tombe la neige, deSalvatore Adamo (14), o con los músicos que tocan airestradicionales kurdos o con los habitantes de la ciudad de Rya Taza, en Avehen,y de la región de Aparan. La percepción puede ser inmediata.

Ante ladelicada situación de empobrecimiento, hambre y penurias, personales, familiares,ambientales, lo último por vender: el piano. Kamo: “Hermano, no lo venderemos”.Y el posible comprador: “Entiendo, adiós” (15). El pianoarranca cual carro con timón, sus dueños de espaldas al espectador, y no porgroseros, como no era grosero Miles Davis cuando tocaba así frente al público, quizádiciendo que lo importante era/es la música y no sus intérpretes, como aquí en Vodka-Limónlo son Kamo y Nina y Zine; se reitera, con sus dueños tocándolo mientras parecehaber adquirido ruedas y los lleva con seguridad hacia otro destino. El que hantratado de construir sobre un amor no inmediato sino pausado, el de dos adultosque ya han vivido suficientes experiencias, unas paralelas, otras por completoajenas e individuales, y que ahora avanzan en equipo, como quienes saben que lasoledad no es una buena compañía o que esa compañía ideal llamada soledad vamejor de la mano con una pareja que se respeta. El vodka-limón se ha acabado,no sin antes recordar que el alcohol sirve para todo, según los usos que leconfiera el ser humano: para enaltecerse, para maltratarse, para envilecerse.Como en la secuencia de la boda, en cuyos extremos están Hamo, el padre de Avin,y Giano, al que aquél hiere, por maltrato hacia su hija, asuntos de dinero sobreovejas y más tarde se despiden como si nada hubiera pasado, al atravesar elriachuelo que divide a los pobladores del lugar.

Elfilme Vodka-Limón ha concluido, pero el sabor de la vida, pese a todo,ahora es agradable. Y lo es tanto más porque la noble dignidad le quiebra elespinazo a la vulgar necesidad. En medio de la muerte, del hambre y de lasvicisitudes, ha prosperado un amor genuino. Quizás no el más abundante entérminos de pasión, en todo caso uno muy generoso en términos de sensibilidad/audienciay desde luego visibilidad: el propio de todo gran cine. El que se hace primerocomo arte y luego se verá si resulta como industria; pero, no al revés, como elque hoy pasa como aceptable, normal, digno de Netflix, HBO o cualquier otraplataforma virtual creada por la ‘Industria Cultural’ y mediática hegemónica y,obvio, por el capitalismo, al decir del Che, “el genocida más respetado delmundo”. El causante principal de las debacles del planeta, pero que muchos, ensu desidia frente al destino de los demás, pretenden ignorar o se hacen los orates,los ‘filántropos’, los ‘perfeccionistas’ y no son más que sanguijuelas delfisco local/regional/nacional u orbital: los que beben para celebrar lasdesgracias del Otro.

A Santiago, con quien si bien no he tomado Vodka-Limón, espero un día tomar Absenta, para celebrar sus luchas contra la adversidad, aunque más que nada sus logros en pro de la vida.

Notas, enlaces y bibliografía

(1) RANCIÈRE, Jacques. Béla Tarr. Después del final. El cuenco de plata, Bs. Aires, 2013, 85 pp.: 11.

(2) DEUTSCHER, Isaac. Stalin – Biografía política. Ediciones Era, México, 1976, 579 pp.: 516 a 571.

(3) HERRERO, F. / HINA, H. Narrativa alemana de hoy. Plaza & Janés, Barcelona, 1975, 146 pp.: 41/44.

(4) Guiño al italiano Giuseppe Tornatore por su filme Stanno Tutti Bene (2009) o Están todos bien.

(5) https://rebelion.org/kazajstan-bajo-fuego-desestabilizador/

(6) https://elpais.com/internacional/2021-01-26/el-egipto-de-al-sisi-no-quiere-recordar-la-revolucion.html

(7) https://elpais.com/internacional/2021-01-10/al-sisi-quiere-armar-a-egipto-hasta-los-dientes.html#?rel=mas

(8) Otro guiño, esta vez de Saleem a Godard por su filme de ciencia-ficción Alphaville (1965), en b/n.

(9) PROUST, Marcel. Por el camino de Swann. Santiago Rueda Editor, Bs. Aires, 1927, PDF, 393 pp.: 18.

(10) https://elpais.com/ccaa/2018/04/30/catalunya/1525110452_040639.html

(11) https://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/marx-y-la-cuestion-de-la-prostitucion

(12) Íbidem, 1976: 516 a 571. De 1919. Y en 1924, el Plan Dawes gringo que arruinaría a los alemanes.

(13) NIETZSCHE, Friedrich (1988): Nietzsche, J. B. Llinares (Ed.) Barcelona, Península, en p. 14: https://docplayer.es/4426598-El-analisis-de-textos-audiovisuales-significacion-y-sentido.html

(14) https://www.youtube.com/watch?v=CUJ2NijL-As

(15) El posible ‘comprador’ no es otro que el propio director del filme: Hiner Saleem.

FICHA TÉCNICA: Título original: Vodka Lemon. Español: Vodka-Limón. País: Francia / Italia / Suiza / Armenia. Año: 2003. Formato: 35 mm.; color, 86 min. Dir.: Hiner Saleem. Guion: Lei Dinety / Pauline Gouzenne / H. S. Prod.: Fabrice Guez. Prod. Ejecutivo: Michel Loro. Mús.: Michel Korb. Int.: Kamo (Romen Avinian); Nina (Lala Sarkissian); Dilovan (Ivan Franěk); Zine (Ronzanna-Vite Merropian); Giano (Zahal Karielachvili); Avin (Astrik Avaguian); Romik (Armen Maronthian); Chofer bus / cantante (Armen Sarkissian). Premios: 60° Festival Int. de Cine de Venecia: Premio San Marco al Mejor Filme (2003). Festival de Cine de Newport Beach: Premio del Jurado a Mejor Filme /Mejor actor (2004). Festival Int. de Cine de Amor (Mons, 2004): Gran Premio /Premio del Jurado / Mejor Fotografía (2004).

* (Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico literario, de cine y de jazz, catedrático, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazín de EE, 2012, y columnista, 23/mar/2018. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Colección 50 libros de Cuento Colombiano Contemporáneo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Mención de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos – Literatura y biopolítica, en coautoría con Luís E. Soares, fue publicado por UFES, Vitória (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revolución fue lanzado por la UFES, el 20/feb/2021. Autor, traductor y coautor, con Luis E. Soares, en el portal Rebelión.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Vodka-Limón (2003): La dignidad quiebra el espinazo a la necesidad Alfonso Sastre y Eva Forest, in memoriam Leer LIBROS LIBRES FALLECE EDUARDO GALEANO, CRONISTA DE LOS NADIES ENLACES
  • 113
  • ¿El café es malo para la salud de las mujeres?

Artículos relacionados