Los riesgos de hacer una mascarilla facial casera

  • Por:jobsplan

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04/2022

A todos, en mayor o menor medida, nos ha dado alguna vez por innovar con la cosmética. Pero hay riesgos porque aquí, si nos lo permites, no deberías jugar a ser cosmetólogo si no sabes muy bien qué estás haciendo. Y aunque hay algunos remedios e ingredientes caseros que resultan efectivos para muchas problemáticas, en el caso de las mascarillas faciales, las protagonistas de nuestro artículo, no deberías jugártela.

Durante el confinamiento la moda de las mascarillas faciales caseras fue todo un boom. Ya fuera por ahorro o por no poder tener la posibilidad de salir de casa para comprarla, muchos acudieron al mascarillas y según los expertos, podría ser un gran error a la hora de tratar la piel por varias razones. Esperamos que no haya más confinamientos. Aunque la moda de la cosmética en casa, parece que no ha decrecido. Y esto es lo que deberías saber sobre hacer tu propia mascarilla en la cocina.

Antioxidantes…pro-oxidantes

Lo advierte Bella Hurtado, directora de educación de Aromatherapy Associates, que asegura que “las frutas y verduras tienden a oxidarse con facilidad. Lo vemos con una manzana si la dejamos expuesta al aire pocos minutos. Así, los ingredientes que pueden ser antioxidantes pueden convertirse en pro-oxidantes”, explica. Hablamos, por ejemplo, del refrescante pepino, de la citada desintoxicante manzana verde… No, no es oro todo lo que reluce. Es precisamente esto lo que las firmas cosméticas tienen en cuenta para evitar los procesos de oxidación que podrían dar lugar en nuestra piel si no se ajusta con activos tratados o extractos reformulados o sintetizados, en los laboratorios.

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Vitaminas inestables

Otro gran ejemplo es lo que sucede con el limón o la naranja. Famosos por sus beneficios despigmentantes y por ser una importante fuente de vitamina C. Pero lo que muchos no tienen en cuenta es que esta vitamina C también es irritante e incluso, puede llegar a ser pigmentante. Y lo explica Raquel González, directora de educación de Perricone MD.

Heidi Coppock-Beard

Los riesgos de hacer una mascarilla facial casera

“Las firmas cosméticas trabajamos con formulaciones en las que la vitamina C está estabilizada. Es por ello que no se suele trabajar con el ácido ascórbico como tal, sino con formas estables como el tetraexildecil ascorbato o el ácido ascórbico etilado. Si a una mascarilla le aplicamos, por ejemplo, zumo de limón, seguramente irritemos la piel y generemos manchas a largo plazo porque no es un principio estable y variará dependiendo de la luz, el aire, etc, produciendo el efecto opuesto -pro oxidativo- al deseado”.

D.R.

Principios no vehiculizados

En las mascarillas caseras, no contamos con los medios suficientes para llevarla a cabo de forma correcta. Y es que tan importante como los activos son los medios de vehiculización del principio. Esto quiere decir que cuando un cosmético se aplica en la piel, varía su efectividad en función del sistema de encapsulación en el que va introducido. Lo argumenta Elisabeth San Gregorio, directora técnica Medik8: “Los principios activos no se suelen soltar en la piel así como así. Una buena formulación exige que el principio vaya encapsulado (normalmente en polímeros) que dirige el principio y lo lleva a la piel o a las células.”

¿Mascarillas caseras exfoliantes?

A pesar de que son muy famosas, pueden conllevar grandes riesgos. Realizan una exfoliación mecánica pero según Valeria Navarro, directora técnica de Boutjour, “es necesario utilizar exfoliantes físicos que hayan sido perfectamente esferificados (bambú o semillas de albaricoque, por ejemplo), y esto se suele hacer en un laboratorio. La utilización de azúcares o sales puede dañar la piel, ya que tienen aristas que pueden crear micro dermo abrasiones o heridas”.

D.R.

El buen modo de uso de una mascarilla

Para sacar todo el partido de tu mejor mascarilla, sigue siempre este mantra de uso.

Primero, limpia bien la piel y seca a conciencia, aplicando después la mascarilla (bien en formato cremoso o gelatinoso o en formato tissue), evitando siempre la zona de los ojos y labios. Deja actuar por un mínimo de entre 10 o 15 minutos y al retirar, masajea la piel. Aquí puedes ayudarte de un buen rodilllo facial o de jade para activar la circulación sanguínea del rostro. Elimina después con agua templada, aclarando la piel totalmente.

Dependiendo de la mascarilla y de tus necesidades, puedes usar hasta 2 veces por semana para obtener buenos resultados.

Así que con toda esta información sobre la mesa… ¡oído cocina! Los limones, para el bizcocho.

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